Tlatelolco
Está bien, no se olvida. Pero por qué ya no recordamos Acteal…
.
.
Carlos Alberto Ruiz
sábado, septiembre 22, 2007
Palabras de Aniversario


El tiempo es un orden secuencial que nos concede la posibilidad de distinguir los sucesos de la vida; nos otorga parámetros de continuidad a la vez que crea huecos que nos permiten ubicar los referentes de nuestro pasado. Ese tiempo que debiera formularse más con experiencias y conocimientos que con años, marca este día un ciclo que cierra el primer aniversario de este espacio.
Si la creación de este sitio obedeciera a una anécdota apreciable, sin duda seria el primero en hacerla pública, mas lo único que se puede hablar de su nacimiento es que surge como consecuencia de una inquietud individual. Sí, surge bajo una percepción muy particular, sin embargo, dotada de honestidad y de la intención de transformarse en colectiva.
Y si de balances o cortes puede hablarse bajo el pretexto de este primer año, los resultados rebasan la más ambiciosa de las expectativas que quizás en sus inicios pude albergar. El contacto mayor o menor que este territorio me ha concedido con diferentes personas es invaluable. Cada una de las opiniones –tácitas o públicas– que se han generado a partir de algo comentado en este espacio, no pueden ser menos que el principal estímulo que ha permitido la producción de los textos aquí presentados.
Qué decir de las aportaciones. Es ésta la ocasión para reconocer las intervenciones, sugerencias y ayuda de gente como Antonio Galván, Marlene Malagón y Carlos Rendón, que haciendo gala de una amistad sin limites han adoptado este proyecto como propio.
No queda más que agradecer las lecturas, visitas, comentarios y paciencia de aquellos que permiten que estas líneas suban por un momento al camino de su cotidianidad.
Y por si acaso cabe la nostalgia, busco en el pasado una frase publicada en el primer post, que ahora, en este tiempo, encuentra otro desenlace:
Todo final representa un principio. Los sentimientos trascienden, las emociones se transforman, y yo, yo sigo aquí...
Texto e imagen por Carlos Alberto Ruiz
Si la creación de este sitio obedeciera a una anécdota apreciable, sin duda seria el primero en hacerla pública, mas lo único que se puede hablar de su nacimiento es que surge como consecuencia de una inquietud individual. Sí, surge bajo una percepción muy particular, sin embargo, dotada de honestidad y de la intención de transformarse en colectiva.
Y si de balances o cortes puede hablarse bajo el pretexto de este primer año, los resultados rebasan la más ambiciosa de las expectativas que quizás en sus inicios pude albergar. El contacto mayor o menor que este territorio me ha concedido con diferentes personas es invaluable. Cada una de las opiniones –tácitas o públicas– que se han generado a partir de algo comentado en este espacio, no pueden ser menos que el principal estímulo que ha permitido la producción de los textos aquí presentados.
Qué decir de las aportaciones. Es ésta la ocasión para reconocer las intervenciones, sugerencias y ayuda de gente como Antonio Galván, Marlene Malagón y Carlos Rendón, que haciendo gala de una amistad sin limites han adoptado este proyecto como propio.
No queda más que agradecer las lecturas, visitas, comentarios y paciencia de aquellos que permiten que estas líneas suban por un momento al camino de su cotidianidad.
Y por si acaso cabe la nostalgia, busco en el pasado una frase publicada en el primer post, que ahora, en este tiempo, encuentra otro desenlace:
Todo final representa un principio. Los sentimientos trascienden, las emociones se transforman, y yo, yo sigo aquí...
Texto e imagen por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
sábado, septiembre 01, 2007
De transformación y relaciones humanas
Desde hace un par de años he llegado a realizar algunos textos y pequeños trabajos en torno a las relaciones de pareja, entendiendo a éstas como fundamento de un estilo de vida entre dos individuos que integran y comparten sus emociones, sensualidad, intelectualidad, corporalidad y deseo.
Mi aproximación hacia esta temática tiene como fundamento dos ensayos: El Arte de Amar de Erich Fromm y La Llama Doble de Octavio Paz; sin embargo, hace algunos días recibí como regalo un trabajo de la autoría de Rainer Maria Rilke, que bajo el título de Cartas a un Joven Poeta, me ha compartido nuevos elementos para integrar a mi todavía estrecha visión al respecto.
Este conjunto de epístolas fechadas en su mayoría en el año de 1904, surgen en un momento en el que el género femenino sobrevivía a condiciones desfavorables y de separación, siendo éste el marco bajo el cual Rilke visiona las tragedias de la desigualdad, mas su percepción ambiciosa le permite vaticinar: “[…] un día existirá la muchacha y la mujer cuyo nombre no signifique meramente una opción a lo masculino, sino algo por sí, algo que no se piense como un completamiento y un límite, sino sólo vida y existencia: la persona femenina.”
Bajo esta percepción que vislumbra ya una identidad de la naturaleza femenina, resulta inevitable cuestionar cómo el actual rol de la mujer ha devenido en una transformación en el concepto de relación de pareja e incluso en la noción misma del amor en el mundo occidental, de forma más penetrante en las grandes urbes.
Si el amor se asienta en la capacidad de dejarse ir con el otro, es también recibir del otro. Por tal, la experiencia de las emociones se enriquece en cuanto más elementos se tengan para compartir, claro, esto no refiere exclusivamente a los aspectos físicos, el propósito es más profundo.
El escenario de la sociedad actual integra a mujeres con grandes conocimientos, expectativas y experiencias, hecho que ha devenido en la transformación estructural de la pareja moderna, arribando a una consecuencia también anunciada por Rilke: “Este progreso transformará la experiencia del amor […] convirtiéndola en una relación que se entienda de persona a persona, no ya de hombre a mujer.”
Sin duda, la cita anterior funciona para advertir la evolución constante de las relaciones, del mismo modo que invita a la reflexión y hacia un cuestionamiento que pese al tiempo no encuentra certezas, sino por lo contrario aumenta sus dudas.
.
.
Por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
sábado, agosto 25, 2007
Juste Pour Rire, un festival de la diversión.
Las condiciones climáticas de Montreal sin duda han caracterizado de forma muy particular las prácticas de sus habitantes. Una población que anualmente sobrevive a poco más de cinco meses de fríos intensos indudablemente espera el verano con gran avidez, y en este caso, el pueblo de Montreal no únicamente aguarda la presencia del sol para recobrarse de las bajas temperaturas, es éste el pretexto para salir a las calles y celebrar el arribo de la nueva temporada.
Bajo este panorama no es motivo de asombro que esta ciudad ofrezca una de sus conmemoraciones a la risa, rindiéndole a través del Festival juste pour rire (Festival sólo por reír) un homenaje trascendente que reivindica el papel de la risa y la diversión.
Fundado y hasta la fecha producido por Gilber Rozon, uno de los grandes comediantes canadienses, el Festival juste pour rire, engloba una serie de espectáculos que incluyen el trabajo de actores, mimos, ilusionistas, comediantes, músicos y marionetas que en esta ocasión tomaron Montreal del 8 al 29 de julio, cumpliendo no sólo una emisión más de festival sino también festejando su 25 aniversario.
El calendario correspondiente a la vigésimo quinta edición incluyó la presencia de más de 800 artistas provenientes de distintas regiones del mundo, que bajo la premisa de provocar el buen humor, ofrecieron alrededor de 2000 espectáculos, entre ellos obras de teatro, noches de cabaret, conciertos, monólogos, desfiles, proyecciones cinematográficas y televisivas.
La realización de los eventos sucede en teatros, salas y bares, o bien al aire libre a través de los carnavales, representaciones de saltimbanquis, estatuas vivientes y artistas urbanos que durante este ciclo repiten cada noche su andar transformando las calles y avenidas en el corazón del festival, creando una atmósfera de vida y diversión alrededor de la ciudad.
De esta manera, el Juste pour rire, se adopta como una manifestación artística fundamentada en una práctica que tal vez en mucho hemos borrado de nuestra cotidianidad: la risa. Tal vez por ello que anualmente dos millones de asistentes se dan cita en las calles de Montreal para dejarse provocar y ser objetos de los actos espontáneos de payasos, gárgolas, hombres gigantes y trapecistas que alcanzan a un público expectante que acaso los observa para asombrase con sus movimientos o quizás los mira sólo por reír.
Texto e imagen por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
jueves, agosto 09, 2007
Bruce Nauman
.

Como atractivo de verano, el Musée D´art Contemporain de Montreal presenta una exposición del artista Bruce Nauman, misma que se mantendrá hasta el 3 de septiembre, y que gracias a la difusión de la prensa local, ha creado una expectativa considerable, dando como resultado una afluencia constante de visitantes a este recinto.
Nacido en los Estados Unidos y con una formación académica estrechamente relacionada con las ciencias exactas, Nauman, ha sabido nutrir su producción artística de una personalidad de mensajes múltiples, que a veces exploran la desolación, otras una sexualidad mórbida o bien encaminada a la frustración, pero siempre, con la intención de provocar al espectador atacando su tolerancia y paciencia.
Por su puesto, el carácter provocativo del discurso de Nauman constituye uno de los principales atractivos de su obra, ya que el artista se permite denunciar lo infortunado de la condición humana bajo una percepción única, alejada totalmente de las posiciones triviales y flojas que muestran los medios de comunicación.
En el arte de Bruce Nauman, la lingüística cobra un sentido importante, puesto que parte de su trabajo se fundamenta en el poder de la palabra. De esta manera el artista crea un entorno visual estructurado con palabras, frases provocadoras formadas con tubos de neón de colores estridentes. Del mismo modo, el neón ayuda también a Nauman a crear figuras humanas de expresiones desoladoras y con intenciones sexuales desbordantes.
Otro elemento muy presente en su oferta es “El Payaso”, mismo que captura en neón o video por medio de proyecciones múltiples, con monólogos repetitivos, desquiciantes que exhiben la precariedad de una sociedad de consumo envuelta en una violencia permanente.
En lo que respecta al video, en su primera etapa puede por momentos traer a la mente los conceptos visuales explorados anteriormente por Andy Warhol, sin embargo, la evolución en los proyectos de Bruce Nauman es palpable manifestando originalidad en sus visuales más contemporáneos llenos de un humor inmensamente trágico, destacando Clown Torture, en el que un payaso sostiene con una escoba una pecera, manteniendo una lucha enloquecedora por traer de vuela a sus manos el recipiente evitando que éste sufra algún daño, todo esto bajo una instalación de diferentes pantallas que proyectan la misma secuencia una y otra vez.
Como uno de los principales atractivos de esta muestra se presenta la instalación One Hundred Fish Fountain, una fuente construida por 97 peces de bronce que suspendidos armónicamente expulsan agua creando un espectáculo de movimiento y sonido organizado a partir del líquido que incesantemente recorre la escultura.
En este sentido, la obra de Nauman funciona como una valiosa oportunidad de nutrir el inconsciente, provocar la moralidad y de paso ratificar la fe en el arte contemporáneo..
.

Como atractivo de verano, el Musée D´art Contemporain de Montreal presenta una exposición del artista Bruce Nauman, misma que se mantendrá hasta el 3 de septiembre, y que gracias a la difusión de la prensa local, ha creado una expectativa considerable, dando como resultado una afluencia constante de visitantes a este recinto.
Nacido en los Estados Unidos y con una formación académica estrechamente relacionada con las ciencias exactas, Nauman, ha sabido nutrir su producción artística de una personalidad de mensajes múltiples, que a veces exploran la desolación, otras una sexualidad mórbida o bien encaminada a la frustración, pero siempre, con la intención de provocar al espectador atacando su tolerancia y paciencia.
Por su puesto, el carácter provocativo del discurso de Nauman constituye uno de los principales atractivos de su obra, ya que el artista se permite denunciar lo infortunado de la condición humana bajo una percepción única, alejada totalmente de las posiciones triviales y flojas que muestran los medios de comunicación.
En el arte de Bruce Nauman, la lingüística cobra un sentido importante, puesto que parte de su trabajo se fundamenta en el poder de la palabra. De esta manera el artista crea un entorno visual estructurado con palabras, frases provocadoras formadas con tubos de neón de colores estridentes. Del mismo modo, el neón ayuda también a Nauman a crear figuras humanas de expresiones desoladoras y con intenciones sexuales desbordantes.
Otro elemento muy presente en su oferta es “El Payaso”, mismo que captura en neón o video por medio de proyecciones múltiples, con monólogos repetitivos, desquiciantes que exhiben la precariedad de una sociedad de consumo envuelta en una violencia permanente.
En lo que respecta al video, en su primera etapa puede por momentos traer a la mente los conceptos visuales explorados anteriormente por Andy Warhol, sin embargo, la evolución en los proyectos de Bruce Nauman es palpable manifestando originalidad en sus visuales más contemporáneos llenos de un humor inmensamente trágico, destacando Clown Torture, en el que un payaso sostiene con una escoba una pecera, manteniendo una lucha enloquecedora por traer de vuela a sus manos el recipiente evitando que éste sufra algún daño, todo esto bajo una instalación de diferentes pantallas que proyectan la misma secuencia una y otra vez.
Como uno de los principales atractivos de esta muestra se presenta la instalación One Hundred Fish Fountain, una fuente construida por 97 peces de bronce que suspendidos armónicamente expulsan agua creando un espectáculo de movimiento y sonido organizado a partir del líquido que incesantemente recorre la escultura.
En este sentido, la obra de Nauman funciona como una valiosa oportunidad de nutrir el inconsciente, provocar la moralidad y de paso ratificar la fe en el arte contemporáneo.
Por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
miércoles, agosto 01, 2007
L'international Des Feux Loto-Quèbec
.
Anteriormente ya hablé de la île Sainte-Hélène y de su papel relevante como atractivo turístico de Montreal, del mismo modo comenté que en ella existe el parque de diversiones más importante de la ciudad, mismo que bajo el nombre de La Ronde ofrece a sus visitantes la adrenalina que únicamente pueden otorgar los ya clásicos juegos mecánicos.
La Ronde, que este año celebra su 40 aniversario, presenta dentro de sus atracciones L’international Des Feux Loto-Quèbec, un espectáculo conformado a partir de una competencia internacional de fuegos pirotécnicos, que desde 1985 tiene lugar en el ya citado centro de entretenimiento, y en la que en este año participaron Canadá, España, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, China y México (sí señor).
En esta ocasión las presentaciones tuvieron lugar los sábados y miércoles del 20 de junio al 28 julio, en un total de 9 exposiciones nocturnas en las que cada uno de los participantes hizo gala de grandes espectáculos pirotécnicos denominados pyromusical displays, es decir, la conjunción de los fuegos artificiales sincronizados con una secuencia musical, lo cual da como resultado una mágica proyección sonora capaz de asombrar a los más escépticos.
Como ya mencioné, los fuegos son lanzados desde el parque de diversiones, sin embargo, sabemos que para disfrutar un espectáculo de pirotécnica no es necesario encontrase en el lugar donde los fuegos son despedidos, la luminosidad, el tamaño de los globos y chispas que forman pueden ser apreciados a distancia, y es ésta la condición que engrandece a la L’international Des Feux Loto-Quèbec, ya que su presencia envuelve el cielo de Montreal deleitando a un público numeroso, que quizás disfruta más que aquel grupo reducido que adquiere sus boletos para la presentación.
La competencia pirotécnica es capaz de atrapar la atención de ciudadanos y visitantes de Montreal creando tal expectativa que paraliza la ciudad por el lapso de los 30 minutos que abarca cada presentación.
Tras el aviso muchas personas buscan un sitio que permita una buena visión de los destellos luminosos. El Estado por su parte hace lo suyo deteniendo la vialidad en el puente Jacques-Cartier, para que por unos instantes se transforme en el recinto que cobije a centenares de espectadores que aguardan con impaciencia los resplandores en el cielo. Algunos para no quedar al margen de la totalidad del espectáculo se ayudan de radios portátiles para sintonizar la estación que gentilmente transmite la música que acompaña en vivo al espectáculo, otros hacen lo mismo desde los estéreos de sus autos que dejan sonar a todo volumen para compartir con los otros la experiencia.
Es increíble mirarnos como espectadores vulnerables a la fascinación de los colores en movimiento, a detonaciones implacables bajo un ritmo que nos azota de la nostalgia a una felicidad casi perpetua, que resiste y no se rompe con los aplausos finales que ofrece un público exacerbado a un grupo de artistas de la luz, que quizás lejos de poder escuchar las palmas eufóricas de la concurrencia, recibe la intensidad y el asombro de cada uno de ellos.
La Ronde, que este año celebra su 40 aniversario, presenta dentro de sus atracciones L’international Des Feux Loto-Quèbec, un espectáculo conformado a partir de una competencia internacional de fuegos pirotécnicos, que desde 1985 tiene lugar en el ya citado centro de entretenimiento, y en la que en este año participaron Canadá, España, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, China y México (sí señor).
En esta ocasión las presentaciones tuvieron lugar los sábados y miércoles del 20 de junio al 28 julio, en un total de 9 exposiciones nocturnas en las que cada uno de los participantes hizo gala de grandes espectáculos pirotécnicos denominados pyromusical displays, es decir, la conjunción de los fuegos artificiales sincronizados con una secuencia musical, lo cual da como resultado una mágica proyección sonora capaz de asombrar a los más escépticos.
Como ya mencioné, los fuegos son lanzados desde el parque de diversiones, sin embargo, sabemos que para disfrutar un espectáculo de pirotécnica no es necesario encontrase en el lugar donde los fuegos son despedidos, la luminosidad, el tamaño de los globos y chispas que forman pueden ser apreciados a distancia, y es ésta la condición que engrandece a la L’international Des Feux Loto-Quèbec, ya que su presencia envuelve el cielo de Montreal deleitando a un público numeroso, que quizás disfruta más que aquel grupo reducido que adquiere sus boletos para la presentación.
La competencia pirotécnica es capaz de atrapar la atención de ciudadanos y visitantes de Montreal creando tal expectativa que paraliza la ciudad por el lapso de los 30 minutos que abarca cada presentación.
Tras el aviso muchas personas buscan un sitio que permita una buena visión de los destellos luminosos. El Estado por su parte hace lo suyo deteniendo la vialidad en el puente Jacques-Cartier, para que por unos instantes se transforme en el recinto que cobije a centenares de espectadores que aguardan con impaciencia los resplandores en el cielo. Algunos para no quedar al margen de la totalidad del espectáculo se ayudan de radios portátiles para sintonizar la estación que gentilmente transmite la música que acompaña en vivo al espectáculo, otros hacen lo mismo desde los estéreos de sus autos que dejan sonar a todo volumen para compartir con los otros la experiencia.
Es increíble mirarnos como espectadores vulnerables a la fascinación de los colores en movimiento, a detonaciones implacables bajo un ritmo que nos azota de la nostalgia a una felicidad casi perpetua, que resiste y no se rompe con los aplausos finales que ofrece un público exacerbado a un grupo de artistas de la luz, que quizás lejos de poder escuchar las palmas eufóricas de la concurrencia, recibe la intensidad y el asombro de cada uno de ellos.
Texto e imagen por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
martes, julio 31, 2007
Piknic Électronik

La île Sainte-Hélène (isla Santa Elena) se ubica sobre el río San Lorenzo en el territorio de la ciudad de Montreal. El acceso hacia la isla no únicamente puede ser a través de transportes fluviales, ya que se encuentra conectada a Montreal a través de los puentes Jacques-Cartier y de la Concorde, además de la estación de metro Jean-Drapeau.
En el perímetro que abarca Sainte-Hélène se ubican algunos de los sitios más representativos de esta ciudad canadiense, como lo son el parque de diversiones de La Ronde y el museo de la Biosphère.
Otro emblema importante de esta pequeña isla es la escultura L'Homme, un trabajo artístico de la autoría de Alexander Calder. Compuesta por 60 toneladas de acero y una altura de 22 metros, esta estructura proyecta una visión muy particular de la raza humana. Y es ahí, bajo el cobijo de esta obra monumental, que tiene lugar una de las fiestas veraniegas más importantes de Montreal, se trata del Piknic Électronik.
El Piknic Électronik, constituye una serie de eventos de música electrónica, y que esta ocasión es llevado a cabo por quinta vez teniendo lugar los domingos del 20 de mayo al 30 de septiembre.
Compuesto por un cártel que abarca Dj’s de distintas regiones de Europa y América el Piknic Électronik se nutre no sólo de la música sino del espacio que lo envuelve. La posición geografía que constituye el entorno del evento permite mirar el atardecer en Montreal teniendo una visión privilegiada de la ciudad; la naturaleza de la isla es también otro factor importante que lo nutre de originalidad y rompe quizás con los estereotipos que existen con respecto a la música electrónica.
Para una fiesta en la que los bits no dan tregua durante doce horas las expectativas se antojan interminables; la música, el baile y la multiculturalidad que ahí tienen lugar son tan sólo un pretexto para confirmar hasta qué punto nos sentimos vivos. Y al menos a mí, en este caso, la presunción me alcanza para decir que el primer domingo de julio la intensidad pudo llevarme hacia algo propio que tal vez yo desconocía, que no tan solo fue por el sitio, también por la compañía con quien se compartió.
Compuesto por un cártel que abarca Dj’s de distintas regiones de Europa y América el Piknic Électronik se nutre no sólo de la música sino del espacio que lo envuelve. La posición geografía que constituye el entorno del evento permite mirar el atardecer en Montreal teniendo una visión privilegiada de la ciudad; la naturaleza de la isla es también otro factor importante que lo nutre de originalidad y rompe quizás con los estereotipos que existen con respecto a la música electrónica.
Para una fiesta en la que los bits no dan tregua durante doce horas las expectativas se antojan interminables; la música, el baile y la multiculturalidad que ahí tienen lugar son tan sólo un pretexto para confirmar hasta qué punto nos sentimos vivos. Y al menos a mí, en este caso, la presunción me alcanza para decir que el primer domingo de julio la intensidad pudo llevarme hacia algo propio que tal vez yo desconocía, que no tan solo fue por el sitio, también por la compañía con quien se compartió.
Detalles en: http://www.piknicelectronik.com/
Texto e imagen por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
domingo, julio 15, 2007
México 3 - Congo 0

Tan sólo hace unos post atrás había mencionado mi sentir hacia el futbol, sin embargo, vivir un juego de la Copa del Mundo (aunque sea sub20) en el que participa tu país, puede despertar la curiosidad del más desconfiado y ahí estuve siendo parte de un sentido de patriotismo exacerbado, en un bullicio de 40 mil personas, en su mayoría apoyando a México. Yo un tanto entusiasmado, que sí, a veces gritaba cuando no debía de gritar, despotricando cuando algo llamado fuera de lugar anuló un gol.
Tal experiencia desde luego no me ha logrado reconciliar con este deporte, sin embargo, puedo decir que fue un acto que me enriqueció por la experiencia y que pese a lo ajeno que eso era para mí, no me sentí fuera de lugar.
Gracias a esta victoria México jugará con la selección de Argentina, si alguien sabe algo a cerca de ello y los resultados, háganlo saber.
El pasado jueves a las 7:45, hora de Montreal se llevó a cabo el partido de México contra el Congo dentro del marco de la Copa del Mundo sub20, mismo que tuvo lugar en el estadio olímpico.
Las circunstancias me han mantenido en la ya citada ciudad, de tal modo que bajo la sugerencia de amigos y la familia es que asistí a ver el juego.
Las circunstancias me han mantenido en la ya citada ciudad, de tal modo que bajo la sugerencia de amigos y la familia es que asistí a ver el juego.
Tan sólo hace unos post atrás había mencionado mi sentir hacia el futbol, sin embargo, vivir un juego de la Copa del Mundo (aunque sea sub20) en el que participa tu país, puede despertar la curiosidad del más desconfiado y ahí estuve siendo parte de un sentido de patriotismo exacerbado, en un bullicio de 40 mil personas, en su mayoría apoyando a México. Yo un tanto entusiasmado, que sí, a veces gritaba cuando no debía de gritar, despotricando cuando algo llamado fuera de lugar anuló un gol.
Tal experiencia desde luego no me ha logrado reconciliar con este deporte, sin embargo, puedo decir que fue un acto que me enriqueció por la experiencia y que pese a lo ajeno que eso era para mí, no me sentí fuera de lugar.
Gracias a esta victoria México jugará con la selección de Argentina, si alguien sabe algo a cerca de ello y los resultados, háganlo saber.
.
Por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
martes, junio 19, 2007
José Guadalupe Posada
Nacido en México en el año de 1852, José Guadalupe Posada, fue un destacado litógrafo y grabador cuya trascendencia e impacto aún repercute en la historia de nuestro país.
La producción de Posada alcanzó su momento cumbre en un contexto muy particular: un México que sobrevivía al porfiriato en condiciones políticas temibles y un panorama social desolador. En un lugar donde el 80 por ciento de la población era analfabeta, Posada a través de sus grabados logró cautivar al pueblo mexicano ofreciéndole una posición política, una perspectiva de los sucesos trascendentes, es decir, una visión de vida.
Con una técnica excepcional, las imágenes de Guadalupe Posada lo mismo ridiculizan a don Porfirio que exhiben las andanzas de Zapata; de igual forma dan cuenta de una visión muy particular de las prácticas de la sociedad nacional tales como la celebración del día de muertos o la semana santa.
El alcance del trabajo de este grabador mexicano ha repercutido en distintos ámbitos; en su momento constituyó un referente destacado del periodismo, para con el tiempo ganar reconocimiento tanto por su técnica, estilo y propuesta temática introduciéndolo de esta manera en los círculos del arte nacional e internacional.
Los grabados de Guadalupe Posada son la voz de un pueblo que deseaba ser escuchado; un recurso divertido en el que la sociedad enfrentaba su propia cotidianidad; un retrato donde el pueblo era el principal actor, donde los demonios cobran vida para denunciar los crímenes más atroces y la fantasía hace las veces de herramienta que concede una realidad más humana y digerible.
Y qué decir de las emociones que aviva su propuesta. Al estar frente a sus grabados, las inquietudes atacan una tras otra, a tal grado que resulta difícil para las palabras detallar la experiencia, tal como si un patriotismo exacerbado nos tomara por completo haciéndonos sentir un orgullo inmenso por pertenecer a la nación ahí retratada.
Nacido en México en el año de 1852, José Guadalupe Posada, fue un destacado litógrafo y grabador cuya trascendencia e impacto aún repercute en la historia de nuestro país.
La producción de Posada alcanzó su momento cumbre en un contexto muy particular: un México que sobrevivía al porfiriato en condiciones políticas temibles y un panorama social desolador. En un lugar donde el 80 por ciento de la población era analfabeta, Posada a través de sus grabados logró cautivar al pueblo mexicano ofreciéndole una posición política, una perspectiva de los sucesos trascendentes, es decir, una visión de vida.
Con una técnica excepcional, las imágenes de Guadalupe Posada lo mismo ridiculizan a don Porfirio que exhiben las andanzas de Zapata; de igual forma dan cuenta de una visión muy particular de las prácticas de la sociedad nacional tales como la celebración del día de muertos o la semana santa.
El alcance del trabajo de este grabador mexicano ha repercutido en distintos ámbitos; en su momento constituyó un referente destacado del periodismo, para con el tiempo ganar reconocimiento tanto por su técnica, estilo y propuesta temática introduciéndolo de esta manera en los círculos del arte nacional e internacional.
Los grabados de Guadalupe Posada son la voz de un pueblo que deseaba ser escuchado; un recurso divertido en el que la sociedad enfrentaba su propia cotidianidad; un retrato donde el pueblo era el principal actor, donde los demonios cobran vida para denunciar los crímenes más atroces y la fantasía hace las veces de herramienta que concede una realidad más humana y digerible.
Y qué decir de las emociones que aviva su propuesta. Al estar frente a sus grabados, las inquietudes atacan una tras otra, a tal grado que resulta difícil para las palabras detallar la experiencia, tal como si un patriotismo exacerbado nos tomara por completo haciéndonos sentir un orgullo inmenso por pertenecer a la nación ahí retratada.
El museo dedicado a este grabador se ubica en la ciudad de Aguascalientes.
Texto e imagen por Carlos Alberto Ruiz
Publicadas por
Carlos Alberto Ruiz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)