De festejo
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Las circunstancias personales son obvias, el festejo muy claro, además, los motivos sobran, pero hoy, por supuesto tenía que escribir. Así, con un panorama extraño y asombroso pasará este día, con un freno y descanso agobiante, sin embargo, éste, el que escribe, es necio, cree en la sorpresa y sabe que a quienes espera ya están ahí.
En otros asuntos, sé que debo mucho, algunos textos no han llegado a este sitio, unos por decidía, otros, porque ni ellos mismo saben que existen ya. Pero los creados sin son una deuda que será saldada, desafortunadamente tendrán que pasar algunos días para que aquí aparezcan dado que se mantienen trágicamente resguardados en mi lugar de trabajo al que espero regresar a la brevedad, ya que vale decir, con la mayor de las sinceridades: la ociosidad agota.
Y esto lleva a otros caminos, al deseo de que todo gire a la normalidad. Urge ver al país de nuevo sano, y más apremia ver la ciudad abierta. Por lo pronto, esta experiencia me permite distinguir la necesidad de movimiento. En la inactividad no encuentro motivos para transformar en palabras.
Pese a todo, se que hoy tendré una tregua, no muy ambiciosa por supuesto, pero sí capaz de regalarme un trozo lleno de bienestar. Y de antemano gracias por los buenos deseos.
En otros asuntos, sé que debo mucho, algunos textos no han llegado a este sitio, unos por decidía, otros, porque ni ellos mismo saben que existen ya. Pero los creados sin son una deuda que será saldada, desafortunadamente tendrán que pasar algunos días para que aquí aparezcan dado que se mantienen trágicamente resguardados en mi lugar de trabajo al que espero regresar a la brevedad, ya que vale decir, con la mayor de las sinceridades: la ociosidad agota.
Y esto lleva a otros caminos, al deseo de que todo gire a la normalidad. Urge ver al país de nuevo sano, y más apremia ver la ciudad abierta. Por lo pronto, esta experiencia me permite distinguir la necesidad de movimiento. En la inactividad no encuentro motivos para transformar en palabras.
Pese a todo, se que hoy tendré una tregua, no muy ambiciosa por supuesto, pero sí capaz de regalarme un trozo lleno de bienestar. Y de antemano gracias por los buenos deseos.
Texto por Carlos Alberto Ruiz
Imagen por Ian Shirley


